Los astrónomos hacen cálculos graciosos: en nuestra Vía Láctea hay tanto alcohol disperso por todas partes, que podríamos llenar mil cuatrillones de botellas de whisky. Y si bebiéramos todo ese whisky los 6,500 millones de seres humanos las 24 horas sin parar, demoraríamos 30 mil billones de años en agotar todo ese licor. Si cada estrella del universo recibiera un nombre y ese listado lo imprimiéramos en un libro, dicho libro debía tener un trillón de páginas para poder contener los miles de billones de estrellas que abundan en el cosmos.
Nuestra galaxia pertenece al llamado Grupo Local de galaxias, que son unas 30 galaxias, que en conjunto suman unos 5 millones de año-luz. Ahora bien, si el Grupo Local se redujera a la escala de un centímetro, como quiera que sea el resto del universo observable rebasaría los límites del sistema solar y por mucho.
Toda la inmensa cantidad de luces que destellan en el cosmos, (por el orden de los trillones de trillones de estrellas) sólo representan el 10% de la materia del universo, el restante y aplastante 90% es materia que no se puede ver, la llamada materia oscura, que sigue jugando a las escondidas con los telescopios, de modo que, dicen los astrónomos en sus cálculos graciosos, todas las estrellas habidas y por haber apenas son la punta del iceberg cósmico, literalmente hablando, porque el iceberg que flota en el mar es justo la décima parte del resto del témpano que se oculta bajo las aguas.
Es el universo hay una especie de muralla china sideral, la han denominado El Gran Atractor, que contiene 10 mil billones de soles y está compuesto por unas 30 mil galaxias o más. Este pavoroso muro es de dimensiones homéricas: 600 millones de años-luz de largo por 200 millones de ancho y 12 millones de años-luz de grosor, de modo que junto a esta radiante mole impensable para nuestros cerebros, nuestra humilde galaxia es menos que una vacilante luciérnaga, como un simple granito de arroz junto al gran saco de luces lleno hasta rebosar.
En el universo se han detectado los llamados “Dedos de Dios”, que son filamentos de galaxias que parecen brillar en todas direcciones, como una enredadera de neón cuyos filamentos o “dedos” alcanzan más de 20 millones de años-luz de largo. Y de acuerdo a los cálculos graciosos de los expertos del cielo, en uno de esos dedos colosales nuestra propia galaxia sería sólo una porción de la cutícula.
Finalmente, los cálculos graciosos de los astrónomos incluyen cosas como estas: el agujero negro que está en el centro de nuestra galaxia equivale a la masa de 200 millones de estrellas como nuestro Sol, recordando que el Sol representa el 99% de la masa de todo el sistema solar, para que usted saque cuentas del pequeñita rol que juega la Tierra en la sinfonía de los astros por todo el cosmos infinito.

Escrito por Alexis Tamayo Suero 
Escrito por Alexis Tamayo Suero 
Escrito por Alexis Tamayo Suero 
