El Funeral Celeste es una practica funeraria habitual en el Tibet en la que el cuerpo del finado es descuartizado y expuesto en un sitio elevado, normalmente una explanada cuyo suelo esta cubierto con lajas, para que sea devorado por los animales, casi siempre buitres, o degradado por los elementos.
Esta practica se conoce en el lenguaje tibetano como jhator, que significa literalmente “entregando el alma a los pájaros”. El primer registro escrito que se tiene sobre ella data del siglo XII: un tratado budista conocido como El Libro de los Muertos.
Escrito por Alexis Tamayo Suero