El Funeral Celeste Tibetano

El Funeral Celeste es una practica funeraria habitual en el Tibet en la que el cuerpo del finado es descuartizado y expuesto en un sitio elevado, normalmente una explanada cuyo suelo esta cubierto con lajas, para que sea devorado por los animales, casi siempre buitres, o degradado por los elementos.

Esta practica se conoce en el lenguaje tibetano como jhator, que significa literalmente “entregando el alma a los pájaros”. El primer registro escrito que se tiene sobre ella data del siglo XII: un tratado budista conocido como El Libro de los Muertos.

La mayoría de los tibetanos profesan una rama del budismo que postula el fenómeno de la reencarnación palingenesica. En la tradición budista tibetana, cuando una persona muere su espíritu pasa por el bardo, que significa literalmente “estado intermedio” o “estado de transición”, para después dar lugar al nacimiento de otra persona (no se conserva nada del ser anterior: es un ciclo que no considera substancias individuales eternas). Sus despojos, pues, no son mas que un inservible contenedor vacío: huesos y carne. Asi que al morir su cuerpo debe servir de alimento a los buitres sagrados como última muestra de caridad.

Algunos consideran que el origen de estos rituales es meramente practico: el suelo rocoso del Tibet hace impracticable el enterramiento, y la cremación supondría un gasto innecesario de madera y combustible.

El procedimiento del Funeral Celeste es laborioso: hay que tajar el cadáver, machacarlo y desmembrarlo para facilitarle la ingesta a los buitres. Los restos se mezclan ademas con tsampa: harina de cebada y té con mantequilla. Después, una vez que solo queda el esqueleto del difunto, se procede a machacar sus huesos y a mezclarlos de nuevo con tsampa para que estas aves terminen de comérselo. Puesto que se considera como un signo de mal augurio que los buitres no devoren completamente el cuerpo, a veces se les entregan primero las partes que menos aprecian (cartílagos y huesos), y al final las que mas aprecian (carne y vísceras).

Quienes no pueden pagar este tipo de funeral (cuesta unas tres veces el salario medio de un tibetano) optan a veces por abandonar el cuerpo del familiar fallecido en una roca situada en algún lugar alto y alejado, sin ninguna clase de tratamiento.

A continuacion siguen las imágenes del descuartizamiento de un cadáver y su posterior entrega a los buitres.

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