El cráter de Arizona

El cráter de Arizona: se le llama cráter Barringer, a 50 Km. de la ciudad de Flagstaff, en Arizona, EU. Antes se le llamó “Cañón del diablo”. El científico Daniel Barringer fue el primero en identificarlo como un golpe de meteorito. Tiene un diámetro de 1200 m y 170 m de profundidad. El objeto que produjo semejante depresión no tenía más de 50 m de largo y viajaba a 12 ó 20 Km. por segundo. Desde el aire se nota claramente su huella sideral.

El terrible peñón pesaba unas 300 mil toneladas. Un 50% del objeto se vaporizó en la atmósfera antes de golpear el suelo. Eso prueba que nuestra invisible atmósfera es un gran chaleco antibalas, o chaleco antiasteroides, para ser exactos. El impacto produjo una explosión equivalente a 2.5 megatones de TNT, equivalente a haber lanzado 150 bombas como la de Hiroshima. El estallido le dio dos vueltas al mundo.

Cuando la zona sufrió tan horrendo impacto bosques espesos y docenas de manadas de mamuts pastaban con total mansedumbre. Junto a ellos, perezosos gigantes de 8 m de altura y miles de camellos y bisontes. Depredadores como los tigres dientes de sable los había por cientos dada la abundante comida. La polémica persiste si hubo humanos lo suficientemente lejos como para observar tan terrible infierno a buen recaudo. Quizás un evento de esta magnitud los hizo vibrar en lo más hondo de su sensibilidad creando así sus primeros dioses.

La energía habría producido quemaduras graves a 10 Km de distancia. En un instante 150 millones de toneladas de roca salieron despedidas al espacio. Es como si 2 millones de excavadoras hubieran desplazado todo ese material al mismo tiempo. La onda de choque debió matar instantáneamente a todo ser vivo en 5 Km. a la redonda, ya que desplazó a 2 mil Km. por hora, mucho más potente que el más poderoso viento huracanado.

Bloques de hasta 30 toneladas fueron lanzadas a más de 300 Km. El mero impacto produjo un terremoto de 6 grados Ritcher, de 3 minutos de duración. Quizás se formó una zanja brutal que se tragó vivos a cientos de animales. La columna de fuego se elevó 40 Km. Esto ocurrió hace 50 milenios, pero en 1972, hace menos de 40 años, el mundo ni se enteró de una pedrada trapera cargada de Apocalipsis: un cuerpo de cerca de 4 mil toneladas inició su brutal caída a la Tierra penetrando nuestra atmósfera un ominoso 10 de agosto. Hubiera sido el fin para mucha gente. Quizás unas 5 mil personas.

Afortunadamente, en razón de su misma trayectoria rasante y a causa de su velocidad, semejante piedra de hierro puro desapareció de nuevo en el espacio tras haber sobrevolado impunemente los cielos del planeta (Montana específicamente) durante 5 segundos a unos 60 Km. de altitud. Una especie de dantesco preaviso, un peligroso amagar y no dar, cual una burla ciega proveniente del fondo de espacio.

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