¿Existe la felicidad?

Los seres humanos desde muy temprano procuran el placer y tratan de evita el dolor y el sufrimiento.

Psicológicamente la felicidad es un estado de ánimo, es una experiencia subjetiva interior que nos permite analizar nuestra propia vida, a veces por instantes, como impresión positiva.

Cuando esas impresiones intimas se digieren en el pensamiento de forma negativa y angustiante, hablamos de infelicidad.

¿Qué cosas nos hacen felices? ¿El dinero? ¿Los placeres? ¿El poder?

¿Ausencias de preocupaciones y tormentos?

Es muy difícil concebir la existencia sin que algo nos preocupe.

El dinero no nos da la salud. La salud en sí misma no es sinónimo de bienestar. El poder nos envanece, pero crea oposiciones y resistencia a nuestro alrededor.

Estamos felices al obtener una meta… pero al día siguiente nos planteamos un nuevo objetivo.

Estamos felices junto al ser amado… pero por cualquier pequeña diferencia vienen los problemas.

Los reconocimientos sociales, laborales y de todo tipo nos llenan de satisfacción, pero con la fama aparecen otros problemas.

El hombre es un animal insatisfecho por excelencia: Tenía un amigo que se inició con una bicicleta, de ahí el motor, luego obtuvo un carro, pero compró un velero y murió ahogado.

El psiquiatra español Juan Antonio Vallejo Nájera ha dicho que “la felicidad es siempre una ficción, un proyecto incompleto, inacabado, que está siempre haciéndose”.

A pesar de lo problemático que es definir la felicidad, dos cosas son esenciales: el que usted se encuentre a sí mismo y que se dé un proyecto de vida con metas, ilusiones y esperanzas.

Se necesita creer en cosas; hacer cosas positivas y por convicción.

Elevarse espiritualmente, saber disfrutar del paisaje; saborear los buenos recuerdos; tener madera y disposición filosófica y formación cultural para disfrutar un buen concierto o una obra de arte y ahí, aunque sea por un instante, encontrar la felicidad.

Disfrutar de nuestro trabajo y hacerlo bien es ser feliz; gustarte mucho tu pareja y disfrutarla es ser feliz; ver crecer a tus hijos en salud da satisfacciones enormes y te hace feliz.

Ser un vecino útil y un ciudadano ejemplar nos hace felices.

Hay que tener utopías y sueños. Hay que alejarse de la envidia, los celos, las mentiras y el resentimiento.

La felicidad es instantánea y a veces se nos va, pero persíguela, búscala en las cosas sencillas y sigue creciendo con autenticidad cada vez más consciente de que la felicidad es posible: descúbrela.

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