El sexo y las partes del cuerpo

Es obvio que para vivir el placer que producen las actividades sexuales, tenemos que enfocarnos en el cuerpo. Esto nos hace referencia de manera directa, probablemente, a lo que conocemos como zonas erógenas. Básicamente, mucha gente se enfoca inmediatamente en los genitales (el pene y la vulva); en un segundo plano podrían aparecer imágenes de los senos, y glúteos. Menciono estas partes, porque generalmente son las que se mencionan cuando una persona habla de sexo, o de fantasías y/o imágenes sexuales.

Es importante destacar que, el hecho de que hayan imágenes a grandes rasgos de partes del cuerpo relacionadas directamente con el sexo, no quiere decir que no hayan sutilizas más pronunciadas por otras partes del cuerpo que generalmente no salen a relucir de manera abierta, pero que muchas personas si las tienen como un componente sexual dentro de su repertorio erótico-erógeno-placentero.

Aquí quiero centrarme. En esas pequeñas atracciones, y sutiles placeres que sienten muchas personas por ciertas partes del cuerpo, que no son las que se mencionan en la mayoría de los casos. Son reconocidos dos términos para hacer mención de este tipo de gustos: Fetichismo y Parcialismo. A esto le llamo yo, la fórmula mágica de los placeres encubiertos.

Todo nuestro cuerpo está dotado de sensibilidad, por el simple hecho de tener terminaciones nerviosas que son sensibles al toque. Aunque unas zonas sean más sensibles que otras, todas tienen la capacidad de producir placer. Lo interesante de esto es, que la sensibilidad y el placer no siempre van unidos. O sea, uno puede tener sensibilidad en un área específica, pero no necesariamente lo asociemos al placer, sino simplemente a una sensación agradable. Para poder hablar de placer, y en este caso de placer sexual, tienen que conjugarse los dos elementos: Sensación-placer.

Cuando hablamos de fetichismo, nos referimos una entidad que se manifiesta cuando le impregnamos un significado placentero a cualquier objeto inanimado (Ej: faldas, medias, zapatos, pantys, etc). Por otro lado, el término parcialismo se utiliza para señalar la atracción marcada y muy particular por cualquier parte del cuerpo (Ej: las manos, los pies, las orejas, la boca, etc). Si se une un fetichismo a un parcialismos, pues lo más probable es que la persona sienta un tremendo placer sexual cuando su pareja se pone alguna prenda de vestir en esa parte específica del cuerpo.

Es importante hacer la observación de que, no es lo mismo tener un fetiche que ser fetichista, y de igual modo tener un parcialismo a ser parcialista. La diferencia radica en que, el fetichista y el parcialista, la única manera que tienen de excitarse es utilizando un contexto donde esté presente el objeto de su fetiche y/o parcialismo. Mas la mayoría de nosotros, por no decir todos, tenemos alguna atracción particular por algunas partes del cuerpo, y por objetos inanimados, que en algún momento utilizamos para potencializar nuestro placer sexual, pero que no es lo que necesariamente debe estar presente para excitarnos.

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