Historial de colisiones:

Mercurio quizás fue golpeado por un objeto casi tan grande como su esfera, cuando se estaba formando el sistema solar hace 5 mil millones de años.

Fue tan grande el impacto, que lo que queda hoy de Mercurio originalmente era su núcleo.

Venus gira en sentido de las manecillas del reloj, o movimiento retrógrado.

Una feroz violencia explicaría semejante anomalía, esto es, probablemente Venus sufrió una pavorosa colisión en la infancia de su formación, lo que alteró su órbita para siempre.

Muchos astrónomos afirman que la Luna se formó cuando la Tierra chocó con otro planeta, que le arrancó de golpe toda la masa que hoy conforma nuestro satélite.

Imagínese la escena: de pronto un impacto colosal le arrebata un gran pedazo a nuestro adolescente planeta.

Tras la dentellada, millones de guijarros alrededor de nuestro mundo herido comienzan a girar a modo de anillos, muy similares a los de Saturno.

Con el tiempo, la fuerza de gravedad aglutinaría todos esos pedazos hasta darle forma a la Luna.

La superficie de Marte conserva las huellas de grandes cataclismos. Quizás un impacto terminal del planeta rojo con otro objeto mayor provocó la extinción de su naciente atmósfera, cuando nuestro sistema solar apenas salía de la cuna.

Hace 4 mil millones de años Marte era similar a la Tierra, en cuanto que poseía grandes océanos. ¿Dónde fue a parar el agua? Ese choque terminal lo explicaría.

El cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter podrían ser los escombros de esa colisión cósmica, testigos mudos de una destrucción atroz.

Saturno tiene anillos debido a una sola razón: son los restos de impactos a escala planetaria.

Dentro de millones de años todos esos anillos, piedra por piedra, caerán a la superficie, atraídos por la gravedad, perdiendo su vistosa diadema.

El caso más patético de colisiones cósmicas es el de Urano. Su eje de rotación está inclinado 90 grados con respecto a su órbita, además de que gira como Venus, en sentido de las manecillas del reloj.

Ambos anomalías podrían ser la prueba de un impacto inimaginable, cuando otro planeta tan grande como Urano literalmente lo tumbó y desde entonces se mantiene así, en la lona.

Errático, el sistema solar es una dantesca estela de colisiones sin fin, aterradora mesa de billar que por suerte nunca nos tocó vivir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: