¿Tiene usted miedo escénico?

3 diciembre 2010

Ha dicho Paulo Coelho que “sólo una cosa vuelve a un sueño imposible: el miedo a fracasar”.

El temor a hablar en público es una condición que afecta y hace sufrir a miles de seres humanos.

Estamos hablando de una limitación tan socorrida que paraliza a mucha gente a la que se le hace difícil dar un testimonio en su propia Iglesia y hasta a políticos que se les hace casi imposible subir exitosamente a una tarima.

De Oscar López Reyes, brillante comunicador de la República Dominicana, está circulando en estos días su libro “El miedo escénico”, en el cual me inspiro para compartir con ustedes estas notas.

La actriz Barbara Streisand, nacida en Brooklyn, Nueva York, duró 27 años sin actuar en clubes nocturnos bregando con un pánico o temor a actuar frente a multitudes.

Las personas afectadas de esta limitación, tienen lo que se llama ansiedad anticipada, esa sensación paralizante de que las cosas van a salir mal, de que “voy a hacer el ridículo”. Activan el sistema nervioso y se produce sequedad en la garganta, calambres, alteración del tono de voz, sensación de que se va a desmayar…

Sea para un aspirante a maestro de ceremonias o para la defensa de su tesis de grado en la Universidad, algunos tips que trae el libro comentado, pueden serle útiles.

1) Acuda adecuadamente vestido para la ocasión.

2) Antes del compromiso ensaye las ideas frente al espejo.

3) En el momento aplique una técnica de relajación y autocontrol.

4) Neutralice los pensamientos negativos. Ej.: “Sé que voy a quedar bien” e imagíneselo.

5) Arranque sin rodeos. A veces una frase estimulante o una pequeña anécdota le transmiten confianza a usted y al auditorio.

6) Se recomienda una velocidad de 150 palabras por minuto.

7) Si no va a leer, lleve una discreta guía o memorice grabando

Previamente, grabe y escuche lo que va a decir. Trate de no equivocarse. No dé opciones al público. Hablar más de seis minutos ya es abusivo. Depende de la circunstancia.

8) Sea claro y preciso. Erguido y de pie, puede pasearse un poco en el escenario. Gesticule con elegancia, a tono con el sentido de lo que dice.

9) Hay que terminar con una frase inspirativa, que puede ser la esencia o el resumen de lo que le ha tocado hablar.

10) El aplauso casi siempre uno lo puede estimular.

Lo que precede no es una fórmula. No es lo mismo hablar dedicando un panegírico, que presentando una candidata a reina de belleza. Si usted quiere saber más, pues salga ahora mismo a comprar el libro.


Todo sobre los cometas

3 diciembre 2010

Muchos insisten que el 21 de diciembre del 2012 el planeta será impactado por un enorme cometa, con el consecuente final de la Tierra, debido a que el calendario Maya termina en el año 2012. Si bien este calendario termina en ese año uno de sus ciclos, no es indicativo de que también será el fin del planeta, eso es absolutamente falso. Otros alegan que el fin ocurrirá a causa del impacto de la Tierra con el hipotético planeta Niburu, un invento del supuesto contactado Zecharia Sitchi, quien afirma que la existencia de este mundo le fue revelada por una civilización extraterrestre.

El asunto es que los cometas son cuerpos celestes constituidos por hielo y rocas que orbitan el Sol siguiendo órbitas muy largas. Son cuerpos sólidos, que conforme se acercan al Sol, el viento solar azota su masa y genera su cola o cabellera característica, formada por polvo y el gas ionizado (que brilla) de unos 30 millones de kilómetros de longitud.

El tiempo de vida de un cometa es de unas 2 mil vueltas como promedio. Se cree que la mayoría se originan en la Nube de Oort, la última frontera del sistema solar, conformada por trillones de ellos, que componen un anillo y que son los escombros de lo que quedó al nacer el Sol y sus planetas. Hay pruebas de que al menos 3 de ellos se han estrellado contra la Tierra en los últimos mil millones de años.

Al inventarse el telescopio, los astrónomos comenzaron a estudiar a los cometas con detalle, advirtiendo sus apariciones periódicas. Edmund Halley fue el primero en hacerlo, y pronosticó en 1705 la aparición del cometa que hoy lleva su nombre, y que regresa cada 76 años. El segundo cometa al que se le descubrió una órbita periódica fue el cometa Encke, en 1821. Hay 12,326 clasificados, pero en la vida real, una persona podría llegar a ver, cuando más, de uno a dos cometas en toda su existencia.

Debido a las grandes distancias implicadas, expresadas en millones de kilómetros, los cometas duran un buen tiempo pendiendo de la bóveda celeste, dando la impresión de ser estrellas con cola, característica que dio origen a la palabra cometa, que significa cabellera. Su velocidad promedio es 100 mil km por hora, aumentada a 250 mil a causa del tirón gravitacional del Sol.