¿Tiene usted miedo escénico?

Ha dicho Paulo Coelho que “sólo una cosa vuelve a un sueño imposible: el miedo a fracasar”.

El temor a hablar en público es una condición que afecta y hace sufrir a miles de seres humanos.

Estamos hablando de una limitación tan socorrida que paraliza a mucha gente a la que se le hace difícil dar un testimonio en su propia Iglesia y hasta a políticos que se les hace casi imposible subir exitosamente a una tarima.

De Oscar López Reyes, brillante comunicador de la República Dominicana, está circulando en estos días su libro “El miedo escénico”, en el cual me inspiro para compartir con ustedes estas notas.

La actriz Barbara Streisand, nacida en Brooklyn, Nueva York, duró 27 años sin actuar en clubes nocturnos bregando con un pánico o temor a actuar frente a multitudes.

Las personas afectadas de esta limitación, tienen lo que se llama ansiedad anticipada, esa sensación paralizante de que las cosas van a salir mal, de que “voy a hacer el ridículo”. Activan el sistema nervioso y se produce sequedad en la garganta, calambres, alteración del tono de voz, sensación de que se va a desmayar…

Sea para un aspirante a maestro de ceremonias o para la defensa de su tesis de grado en la Universidad, algunos tips que trae el libro comentado, pueden serle útiles.

1) Acuda adecuadamente vestido para la ocasión.

2) Antes del compromiso ensaye las ideas frente al espejo.

3) En el momento aplique una técnica de relajación y autocontrol.

4) Neutralice los pensamientos negativos. Ej.: “Sé que voy a quedar bien” e imagíneselo.

5) Arranque sin rodeos. A veces una frase estimulante o una pequeña anécdota le transmiten confianza a usted y al auditorio.

6) Se recomienda una velocidad de 150 palabras por minuto.

7) Si no va a leer, lleve una discreta guía o memorice grabando

Previamente, grabe y escuche lo que va a decir. Trate de no equivocarse. No dé opciones al público. Hablar más de seis minutos ya es abusivo. Depende de la circunstancia.

8) Sea claro y preciso. Erguido y de pie, puede pasearse un poco en el escenario. Gesticule con elegancia, a tono con el sentido de lo que dice.

9) Hay que terminar con una frase inspirativa, que puede ser la esencia o el resumen de lo que le ha tocado hablar.

10) El aplauso casi siempre uno lo puede estimular.

Lo que precede no es una fórmula. No es lo mismo hablar dedicando un panegírico, que presentando una candidata a reina de belleza. Si usted quiere saber más, pues salga ahora mismo a comprar el libro.

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