El chocolate, un remedio para el desamor

24 mayo 2009

El chocolate es la perdición de hombres y mujeres. Es una placer, una delicia, un encuentro con las sensaciones suculentas de la vida, es subir al cielo y bajar entre nubes. No hay nada más rico que disfrutarlo. El chocolate es como… como… ¡como el enamoramiento!

Lo anterior es una gran verdad, el xocolatl como lo nombraban nuestros ancestros, contiene una sustancia muy similar a la que segrega el cuerpo cuando está enamorado. Por ello no es fortuito que el chocolate se regale entre los enamorados aunque lo mejor sería regalarlo en el desamor para compensar la necesidad de sentir “el amor” recorrer por las venas.

El chocolate, el dulce de los enamorad@s

Nunca más cierta la frase “el amor es una cuestión de química”. Así es, el enamoramiento tiene que ver con procesos químicos. Una segregación de sustancias se disparan en nuestro cuerpo, entre ellas la feniletilamina, responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.

Durante un estudio realizado por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York a pacientes aquejados “de mal de amor”, una depresión psíquica causada por una desilusión amorosa, se dieron cuenta que estos pacientes consumían obsesivamente grandes cantidades de chocolate, un alimento rico en feniletinamina. Los pacientes se automedicaban para compensar la falta de esta sustancia en su cuerpo.

Llegaron a la concusión que el chocolate brinda ciertas sensaciones similares al estar enamorado: placer, sensación de armonía, engolosinamiento, sentir que por un instante se pierde uno en el espacio, que se flota.

Por otra parte, el 50% de las mujeres entrevistadas para el libro Por qué necesitan las mujeres del chocolate confesó que elegiría el chocolate antes que el sexo. Hay quienes al chocolate lo llaman EL PROZAC VEGETAL.

¿Una tacita de chocolate?

Así que si te aqueja un mal de amores, o conoces a alguien triste porque en su cuerpo falta feniletilamina, no busques darle consuelo con consejos. Mejor anímense frente a una deliciosa taza de chocolate a seguir deleitándose con los placeres de la vida. O bien, sentad@s frente a una potente y calorífica caja de chocolates (suizos o alemanes de preferencia –excelente resultado del mestizaje y exportación) pasen una revitalizadora sesión.
Nada mejor que un chocolate para endulzar el alma, calentar los motores de nuestro interior y seducirnos.