La hormona del amor

26 diciembre 2008

Aunque son varias las hormonas relacionadas con nuestro comportamiento sexual, la oxitociona es la única conocida como “hormona del amor”: se la relaciona directamente con el afecto y con la actividad sexual. Amamantar a un bebé, experimentar un orgasmo, dar a luz, son actos ligados a la presencia de la oxitocina en el cuerpo. Las investigaciones médicas han comprobado que la succión de los pezones o el cambio en la forma de la vagina, hacen que la hormona quede liberada en el torrente sanguíneo de la mujer. En el caso de los hombres, en cambio, la situación es distinta; la liberación de esta hormona se produce en ellos a partir de una contracción muscular en los genitales, generalmente acompañada por una considerable dosis de testosterona.

Los estudios han demostrado también que los niveles de oxitocina en la sangre se relacionan con el número de hijos que cada mujer tiene. Quienes tienen más hijos, presentan un nivel más alto de oxitociona, lo cual se relaciona directamente con la conducta maternal. La hormona del amor, de hecho, contribuye a diferenciar las conductas masculina y femenina: mientras que la testosterona favorece un comportamiento sexual desapegado y libre de sentimentalismos, la oxitocina hace de las mujeres seres emotivos, en ocasiones involucrados sentimentalmente durante el sexo.

Las respuestas sobre nuestro comportamiento son, a veces, responsabilidad total de las hormonas. Ellas son capaces de explicarnos tantas cosas…